miércoles, 19 de enero de 2011

ASOLADO

Un señor trajeado y muy serio entró en la escribanía y efectuó una extraña solicitud: que guardaran un grueso sobre, del cual serían extraídas fotos y postales escritas con fecha futura. La documentación sería retirada cada tres meses por dos mandatarios determinados, indistintamente. El escribano, luego de aceptar la abultada suma ofrecida por la custodia del sobre, pidió al visitante que le explicara el motivo de semejante empresa. Pero el hombre le respondió que carecía de sentido decírselo en ese momento porque ni siquiera él lo tenía muy claro.

Los dos mandatarios concurrieron invariablemente a la escribanía, indistintamente uno u otro, cada tres meses.

Al cabo de tres años, el notario recibió una carta del contratante, una carta lacrada que no había sido enviada por correo. Decía: 'Estimado escribano, le debía a usted una respuesta. Le pedí que guardara aquel sobre porque cada tres meses mis apoderados debían enviar una carta o una postal a mi familia y a mis amigos. Ponderaba yo que vale lo mismo el fantasma de uno que uno mismo, y luego de tres años lo corroboré, aunque con mayor profundidad. Todos quedaron encantados con mi fantasma, con la ilusión de que yo estaba bien (más bien con la ilusión de que no tenían que preocuparse ni hacer nada por mí). Pero no era cierto, yo estuve a solas en un motel horrible de un pueblo que no quiero nombrar. Querido escribano, curioso escribano, vale uno mucho menos que su fantasma, ese que preguntado de cómo está, contesta 'muy bien'. Pero mi experimento no terminaba allí. Aislado de todo, le juro, y luego de sentir meses de pena, encontré algo que jamás en la vida había soñado: A mí. Y aunque no lo crea, le aseguro que uno jamás está solo, pero entre tanta gente, no lo sabe.'

No hay comentarios:

Publicar un comentario